—¿El mundo del espectáculo siempre es tan caótico? Entrar a la fuerza, llevarse a alguien y, encima de todo, ¡con armas! —bromeó Juan, pensando que todo esto debía ser parte de los desórdenes del medio.
—Juan, ¿tienes tiempo estos días? —preguntó Amapola, de repente.
—¿Para qué?
—¿Por qué no trabajas como mi guardaespaldas unos días? Te ofrezco comida, alojamiento y el salario que quieras.
—Comida y alojamiento suena bastante bien, pero, eso sí, sin servicio nocturno, —bromeó Juan.
—¿Entonces ac