Al poco tiempo, Juan llegó al lugar.
El guardia de seguridad estaba profundamente dormido en la caseta y no notó la llegada de Juan.
Sin prestarle mayor atención, Juan avanzó directo hacia el interior, tratando de ubicar la dirección exacta.
Justo entonces, vio a dos hombres corpulentos que llevaban a una joven desde un edificio residencial.
La joven era, sin duda alguna, Amapola.
¡Qué coincidencia!
Juan se les acercó con calma.
Los dos hombres, al verlo avanzar hacia ellos en medio de la noche,