Finalmente, Fortunato recordó dónde había visto a Juan antes.
El ancestro de su familia guardaba un retrato de Juan cuando era niño.
Aunque habían pasado doce años, si uno observaba con detenimiento, aún podía notar ciertos rasgos similares.
En ese preciso instante, la única idea en la mente de Fortunato era escapar.
Escapar de este lugar, regresar a su familia y notificar de inmediato al ancestro.
La aparición de Juan solo en Puerto Lúmina significaba una oportunidad perfecta para asesinarlo. S