Mundo ficciónIniciar sesiónWagner beso la espalda sudorosa de Nadia. Mientras que sus dedos se desplazaban lentamente por toda la columna vertebral. Este gesto erizó la piel de la chica que aún permanecía boca abajo.
—¡Me gustas Nadia! Wagner le dice con los labios sobre su piel. —Dime que también sientes lo mismo por mi.
Pero ell







