El plan de Billy Hamilton se puso en marcha con una eficacia aterradora. En una zona humilde a las afueras de la ciudad, sus hombres observaban a una joven madre que caminaba con su hijo pequeño, un niño de unos seis años, con rasgos vagamente similares a los de la familia Hamilton. Era el candidato perfecto.
El operativo fue rápido y brutal. Un sedán negro aceleró en una calle poco transitada, provocando que la mujer, en un intento desesperado por poner a salvo al pequeño, se apartara bruscame