La sentencia del juez fue contundente y definitiva. Las pruebas de laboratorio fueron irrefutables, y Robert Vans defendió el caso de una manera magistral. Los abogados de Billy Hamilton no tuvieron más alternativa que aceptar la derrota.
— No hay nada más que hablar, señores. A partir de este momento, la custodia queda en manos de la madre biológica de la menor, la señora Aurora King —sentenció el juez.
Billy Hamilton simulaba estar consternado; miraba a Aurora con infinito odio, sin embargo,