Abril, 16
Son las seis de la mañana, mis ojos aún pesaban y es que no había dormido más de dos horas y medias quizás, pero esto era importante. Salgo de la habitación y cierro la puerta sin hacer mucho ruido, las paredes grises del pasillo me reciben y dudo unos segundos sí ir a las habitaciones del fondo o buscarlo en una de las de abajo.
¡Carajo, no debí correrlo ni ser tan antipática con él! ¡Y también debí ver a que habitación se iría!
Mi debate mental cesa cuando lo veo aparecer por el pas