Noviembre,11
Damián.
—Buenas noches, señor.— saluda Lennyn cuando llego al edificio y me adentro al recibidor.
Lo miro y paso la vista a los otros dos únicos guardias que trabajan con él.
—Buenas noches.— saludo empezando a quitarme la chaqueta del traje.
—Necesita que nos quedemos aquí o qué subamos y hagamos guardia en el penthause.— pregunta y volteo a mirarlo una vez más.
Aprieto los labios y niego.
—Puedes irte a tu casa, Lennyn.— le digo.— Y ellos también.
—Señor...
—Pueden regresar mañan