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Levántate….
Anda Victoria, levántate….
Siento el movimiento de un auto, mi cuerpo está paralizado, veo a Mijaíl a mi lado y me paro en seco.
—¿Dónde me has traído? —no me responde—¡¿Dónde me has traído?!—Mijaíl tensa la mandíbula y el carro frena haciendo que me golpee con la parte delantera.
—Estamos fuera del país—, sus palabras fueron tan fría que sentí una electricidad por todo mi cuerpo.
—¡Mentira es mentira! —grito con todas mis fuerzas. Trato de mantener la calma, pero, la risa en son d