CAPÍTULO 72
MIJAIL VOLKOV
Siento un pitido en mi odio ensordecedor, que me deja tambaleando por unos segundos. Siento mi corazón latir más rápido de lo normal, mis nervios se alteran al no reconocer el lugar donde estoy en estos momentos. La puerta principal del lugar de abre, dejándome ver un hombre mayor entrar por ella trayendo consigo un vaso de agua y un frasco de pastillas. Al verme, el hombre se sorprende y sonríe voluntariamente.
—Hasta que, por fin despertaste—habla con familiaridad.
—