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Freddy me ha contado, que mi cuerpo había invernado por decirlo así durante un mes. Dijo que me alimentaba a través de sondas y que es un milagro que esté vivo, después de semejante accidente. Se sorprendió al saber quién era y le juré que no le haría daño, al revés que estoy eternamente agradecido con él. Freddy vive como ermitaño en una pequeña casucha en el centro del bosque en Hayedo de Montejo y lo único que me tranquiliza es que aún sigo en Madrid. Freddy se ha abierto un poco a mí, me