Paso todo el día encerrada en mi oficina, hoy no tengo reuniones y Travis tenía un almuerzo de trabajo, así que no podré escribirle o aparecerme por su oficina para pedirle que me quite el estrés, lo peor de todo es el remordimiento que me carcome en cada vez que quiero llamar a Lila para que me ayude con cualquier cosa. Hasta el momento no he logrado imprimir un documento que necesito con urgencia, y de solo pensar en llamarla se me hace un nudo en el estómago.
— ¿A qué diablos estás jugando? —