**SANTIAGO**
La puerta se cierra con un leve chasquido tras ella. El aula queda en silencio, rota solo por el eco lejano de pasos y el zumbido sutil de las luces del techo. Me quedo de pie, inmóvil, mirando el lugar donde estuvo Andrea hace apenas segundos. Aún siento su respiración en mi rostro, su perfume flotando en el aire, como una promesa a medio decir. Me llevo los dedos a los labios, frustrado.
La habría besado. Por Dios, si no hubiera sido por esa maldita vibración en mi bolsillo... Si