**LEONARDO**
Me observé en el espejo durante varios minutos… más de los que debería. La tela del traje caía perfecta sobre mis hombros, como si estuviera hecho a medida por alguien que conocía cada rincón de mi cuerpo, pero no de mi alma. El nudo de la corbata estaba impecable, como una soga elegante dispuesta con sutileza. Los zapatos relucían como si no hubieran tocado nunca el suelo, como si todavía pertenecieran a un hombre limpio, sin polvo en la conciencia.
Afuera, el mundo celebraba. Den