**ANDREA**
El ambiente en la habitación se carga de tensión con la mirada inquisitiva de la abuela sobre Valeria. Esa mujer no se inmuta, pero puedo notar cómo su sonrisa se tensa por un breve instante. Yo, en cambio, me obligo a respirar hondo y contener la rabia que me quema por dentro.
—No tienes derecho de estar aquí —digo con voz firme, sin apartar la mirada de su rostro cínico.
Valeria suelta una risa forzada y se cruza de brazos.
—Ay, querida prima, creo que no entiendes… Santiago me nec