Ambos hacen su pedido y se acomodan en una mesa a esperar que los llamen. Kansas solo miraba a su alrededor, mientras Jonas la miraba a ella tratando de descifrarla. El nombre de ellos es anunciado, minutos después, Jonas llega con la orden de ambos.
—Gracias —entona Kansas aceptando su mocaccino.
—No hay de que —Jonas vuelve a tomar asiento y después de darle un sorbo a su café se dispone a comenzar la charla—. ¿Por qué Otelo? —comienza en un terreno neutral.
—Un trabajo para la Universidad —s