—Tienes que irte —se apresura a decir al tiempo que busca su ropa por el suelo de la habitación. Él mira sin entender—. Muévete, Aye no puede verte aquí, vamos, vamos, tienes dos minutos antes que mi mamá decida dejar su interrogatorio para más tarde —le apura conforme le tira el pantalón para que se vistiera.
—Y ¿por dónde se supone que salga? —cuestiona mientras se viste con torpeza.
—Por donde entraste, Spider-man —le responde con seriedad.
— ¿Estás loca? Voy a matarme —se queja el chico.