Aye se recuesta en el camastro y extiende los brazos hacia arriba acatando el pedido silencioso de Diana, cuando la maquina se acerca a su cuerpo y emite el sonido de arranque, ella respira profundo consiguiendo valor. Diana al verla tan tensa y asustada decide hablarle para desviar la atención a otro lado que no sea el ruido de la máquina y obviamente del dolor que le iba a causar la ajuga en ese lugar tan sensible para un tatuaje.
—¿Por qué una golondrina? —curiosea la tatuadora en cuanto ap