Una vez que la cena finalizó, Aye se dispuso a volver a su cuarto en el campus, era hora de volver y hacer frente al cuestionario de sus amigas. Dylan se ofrece a llevarla, aunque Aye se haya rehusado, ella no quería volver a subirse a la motocicleta, sin embargo, para consuelo de la joven, el chico tenía un auto. Un cambiador de color azul eléctrico esperaba estacionado frente al edificio. El suspiro que dejó escapar Aye fue tan fuerte que Dylan lo pudo escuchar.
—No había necesidad de hacert