Mateo al verla entrar en su casa sana y salvo y ver que no hubo ningún altercado en su entrada, mira su reloj y ya no hacía tiempo para ir a su casa y cambiarse de ropa para llegar a la empresa. A pesar de que la empresa era de su dominio, tenía problemas para llegar tarde, no le gustaba, se había convertido en un obseso del lugar y de sus reglamentos. Por lo tanto, decide ir directo a su trabajo y cambiarse ahí contando que siempre tiene un par de trajes preparados en el armario de su oficina