- ¡Eres un imbécil poco hombre Giovanni!.- Adriano gritó presa de la cólera, mientras le propinaba un puñetazo al contrario, lanzandolo al suelo y sin dudarlo se le fue encima, descargando toda su rabia y frustración.
Parecía como si estuviera cobrandole viejas y nuevas cuentas.
- ¡Adriano detente!.- Donatelo corrió hacia ellos y tomó al castaño por la cintura.- ¡Vas a matarlo!.
- ¡Sueltame!.- Adriano forcejeó con este, tratando de soltarse de su agarre.
Todas las personas se habían escondido e