Camila puso rostro compungido y respondió:
— ¡Ay amor, no me digas eso!— respondió ella.
Richard tomó aquel rostro adorado por él y dándole un suave beso en los labios le dijo:
— Hablo en serio amor mío, ya hemos pospuesto nuestro matrimonio en dos oportunidades, ya quiero que no tengamos más pendientes, quiero que cerremos el capítulo de legalizar nuestra relación y dedicarme a hacerte felíz por el resto de mi existencia.
Ella sonrió condescendiente:
— Entonces fijemos esa fecha para dentro