— ¡Pues no! Aunque me gustaría que fuera en unos seis meses.
— Pon la fecha y ya— dijo Camila— ya en ese tiempo ha nacido mi nena y podré ser la madrina de esa boda.
— ¡Eso no lo dudes! Tú y Richard serán los que nos llevarán de la mano.
— ¿Y tus padres, ya saben de tu compromiso?
— Aún no les digo nada, no contestan mis llamadas, siguen enojados a pesar de haber pasado más de tres años.
— ¡Vaya que son rencorosos!
— Sí, soy su única hija, querían verme hecha toda una profesional y les sa