—Está bien. Escucha— y comenzó— Hace muchos años una bonita y dulce mujer, comenzó a trabajar en la mansión de unas personas muy ricas y poderosas. Ella tenía un hijo pequeño, fruto de su matrimonio roto. Todo era color de rosa, podía alimentar a su hijo, vestirlo, educarlo. Su sueldo era más que generoso. En fin… si… todo era felicidad. — se dio cuenta que Alma lo escuchaba atenta y prosiguió— Sin embargo, su jefa, luego de unos meses trajo a vivir con ella a su hija, su marido y sus dos hijos