Dos horas más tarde, las chicas viajaron a Ikiwa, una con todo el plan maquilado y la otra con solo su tarjeta de crédito, elemento indispensable para la realización de la idea de Kloe. "Al menos mi madre estaría de acuerdo con esto" pensó la pelinegra.
—Bien, ahora lo primero que tendremos que hacer será, ir de compras. —dijo vagamente Kloe, mientras marcaba su celular.
—¿A quién llamas? —cuestionó Alex.
—A Hibiki.
—¿Quién?
—¿Recuerdas el tipo que hizo los cambios en tu documentación? —cue