Realmente. No supo cómo es que consiguió concebir el sueño, su mente repasaba a cada momento lo acontecido, lo volvió a recordar a la mañana siguiente cuando la blanquecina luz del día se coló por las persianas, pegando de lleno en el fino rostro de Alex.
Lentamente abrió sus parpados hasta dejarlos cerrados de nueva cuenta, se tomó un rato para desperezarse, un ligero mareo apareció cuando movió su cabeza acompañado por una sutil punzada en su cabeza. Gruñó agitada.
Fue entonces cuando recordó