Al llegar a la sala principal, donde se enfocaría el evento, Lucius contempló el lugar. Las paredes reflejaban una luz azul y morada que, por un momento, lo hizo sentir sofocado. Cada detalle de la decoración lo hacía ver como una gran gala, pero, en el fondo, Lucius sentía que casi podría besar a la realeza. El centro de todo era lo que más lo sorprendía.
A diferencia del Cipriano, el escenario estaba justo en el centro de todo el salón. La luz azul allí era más intensa, pero no estaba aquella