Leónidas dejó que la morena se encargara de todo lo que tuviera que ver con la remodelación. Y los días siguieron pasando.
Ella pintó algunos cuadros, mientras Leónidas seguía trabajando, organizando todo en su imperio, ambos adaptándose a la calma. Algunas Academias ya habían comenzado con su modalidad de cursos, lo que había disparado los nuevos ingresos, mientras que la Academia en Nueva York comenzaba a prepararse para ello.
En medio de este proceso, y sus terapias semanales, Leónidas supo