A su funeral ni siquiera sus viejos amigos o conocidos se habían atrevido a ir. Sin embargo, allí estaba Leónidas, vestido de negro, con una expresión nostálgica; no porque realmente lamentara su muerte, sino por lo que había pasado con ellos.
Todavía no lograba entender cómo dos personas que habían sido concebidas y crecido juntas, resultaron totalmente opuestas. Sabía que gran parte de la culpa la tenían sus padres, había superado un poco ese hecho, pero que Lucius, nunca, hubiera mostrado un