Beltaine se levantó con cuidado de la cama, su cuerpo protestando cada movimiento con dolores que resonaban desde su espalda hasta su entrepierna. Cada paso era un recordatorio punzante de la pasión desenfrenada de la noche anterior, y no pudo evitar gemir y estremecerse, una sinfonía de quejas que escapaban de sus labios entre dientes.
Con las manos temblorosas, exploró los rincones doloridos de su cuerpo, deseando fervientemente que no hubiera sufrido ninguna lesión grave en medio de la vorág