Kyrios, completamente sumido en su forma lobuna, se encontraba atrapado en el caos de su propia mente. Rugía con desesperación, arañando el suelo y corriendo frenéticamente de un lado a otro, como una bestia enjaulada. Beltaine se había desvanecido como un espejismo, y su ausencia lo volvía loco.
—¡Esto no puede ser real! —aulló, golpeando el suelo con una furia impotente. Sabía que estaba atrapado en su mente fracturada, que sus esfuerzos solo le causaban más dolor, pero no podía pensar con cl