Beltaine finalmente logró alcanzar la voz de Kyrios, y él también la escuchó. Sus manos se encontraron en el vacío mientras ella seguía disolviéndose en el aire, como una figura hecha de niebla que el viento se lleva.
—¡No, Beltaine! ¡No puedes dejarme otra vez!—gritó el Lord en su forma humana, sus ojos brillando con una mezcla de desesperación y rabia—. ¡No ahora, no así!.
La desesperación teñía sus palabras mientras trataba de abrazarla. Sus dedos temblorosos intentaron sostener el rostro de