Chiara:
Él me sonríe, y no sé si compararlo con un angelito o un pequeño demonio.
—No puedes hacer eso, cariño.- Susurré.- ¿has pensado en tu papá?¿ Qué dirá cuándo se entere de que ya no lo quieres?
Él hace un puchero, y le tiembla el labio inferior.
—Por supuesto que quiero a mi papá, pero también quiero una mamá. Él no quiere dejar a la tía mala. No es mi culpa.
Arrugo el entrecejo, el pequeñín es bastante obstinado.
—Bueno, es tarde. – comento.- ¿Vamos a casa?
—¡Si!- chilla él, loco de cont