El discurso del diputado fue, como siempre, lleno de promesas de campaña y demás, mientras su esposa cargaba entre sus brazos a su pequeña hija y el niño estaba parado al lado de ella, tomándole la mano. Siempre aparentando ser la familia ejemplar, pero ella no se veía tan feliz, eso lo sabía yo.
Ana parecía muy atenta al discurso, lo cual despertó mi curiosidad.
—No sabía que te interesaba la diplomacia —le pregunté a Ana, tratando de saciar mi intriga.
—No, pero Nethan y yo tenemos nuestras s