Capítulo 38: Estás enfermo.
—Eres una hipócrita, Alondra —espetó Gabriel con una mirada desafiante—. Sé que lo disfrutabas, sé que disfrutabas cuando te tenía entre mis brazos, cuando me adentraba en ti.
Me estremecí, pero mantuve la compostura.
—Jamás disfruté que me tocaras —repliqué, con mis palabras saliendo entre dientes apretados.
Solo de recordarlo, me provocan ganas de estrangularlo y machacarlo en un millón de pedazos. Gabriel soltó una risa fría y amenazadora mientras se acercaba a mí.
—Tus gritos decían otra co