Adeline se estremeció al escuchar la voz ronca de su esposo, que inmediatamente se apartó e intentó justificarse.
—¡Ashal! No es lo que piensas, yo solo quería…
Ignorando las justificaciones desesperadas de su esposa, Ashal la atrapó de la muñeca para atraerla hacia él y luego añadir cínicamente.
—¿Qué sucede? ¿Por qué tiemblas conejita?
—¿Eh? Que… que… ¿Qué piensas hacer? —preguntó nerviosa.
—No sé, ¿tú que querías hacerme mientras yo dormía? —reviró mientras besaba seductoramente la delic