—Jurado, ¿cómo declaran al acusado?
El silencio reinó en sala. Todos los ojos estaban puestos en la mujer que tenía la responsabilidad de revelar el veredicto. Tal atención abrumó a la jurado, que los nervios congelaron los músculos de su garganta, aumentando la expectativa de los presentes.
—¿Y bien? —intervino el juez, mirando fijamente a la nerviosa joven.
—Yo… lo siento… Bueno, este jurado decidió que el acusado es culpable de todos los crímenes que se le señalan.
De nuevo, las miradas c