—¿Y cuál fue tu deseo? —preguntó Ashal, mirándola fijamente.
Ante este cuestionamiento, Adeline volvió a suspirar y respondió seriamente.
—En una de mis visiones —hizo una pausa para tratar de acomodar sus ideas—, me vi a mí misma quejándome por los constantes abusos que había sufrido en mi vida. Incluso llegué a culparte por no haber estado cuando Mikhail me atacó. Fue entonces que supliqué a la deidad que me enviara a un mundo donde pudiera ser feliz —en ese momento alzó la mirada y continuó