Cuando Azabach soltó esa frase, ambos hombres se sintieron incómodos, en especial Damien, que al instante cubrió la boca de la atrevida joven y reclamó avergonzado.
—¿Qué carajo estás diciendo? Tú y yo…
Al notar que entre ellos había complicidad, Ashal dijo un tanto divertido.
—Interesante, jamás pensé que ustedes dos se llevaran tan bien. —Luego se dirigió a Damien y señaló con cierto resentimiento—. Es más, me sorprende saber que te interesen otras mujeres además de mi esposa.
Avergonzado