En una lúgubre habitación del hospital, Damien se encontraba tendido, apretando con rabia las sábanas con la única extremidad que podía mover. Se sentía tan despreciablemente inútil por ni siquiera poder vengarse del “responsable” de haberlo dejado postrado en esa cama.
—Maldito Ashal… Maldito Ashal… Me vengaré… Juro que me vengaré… No descansaré hasta matarte y robarte todo lo que es tuyo… —mascullaba.
Como estaba concentrado intentando movilizar sus extremidades “muertas” y lanzando rabiosa