Alahan se apeó del coche que le habían indicado en la comisaría que podía utilizar durante lo que durara la investigación, y observó el alto edificio que se cernía frente a él, de manera imponente.
No le agradaba la situación en la que se encontraban. La mejor amiga de su hermana estaba desaparecida, y su mejor amigo era sospechoso de ello. ¿Quién en su sano juicio querría estar en su lugar? Nadie, absolutamente nadie.
Suspirando, alzó la vista al cielo encapotado —¿cuándo dejaría de llover?— y