Capítulo 27. Secretos bajo chantaje
Valeria sintió como si el aire de la cafetería se volviera denso y pesado en un instante. El brillo radiante con el que había entrado a la facultad se apagó de golpe, reemplazado por un latido ensordecedor que le retumbaba en los oídos. Pero antes de que el pánico tuviera tiempo de paralizarla, un impulso de pura adrenalina tomó el control.
Estiró la mano con rapidez, agarró las fotos de la mesa y, sin dudar un solo segundo, las rompió por la mitad. Luego en cuatro. Y luego en pedazos cada vez