Capítulo 26. Jaque en el cafetín
El sol del martes se filtraba con ganas entre las cortinas, pero Valeria llevaba despierta mucho antes de que sonara la alarma. Tenía una energía extraña, vibrante, que le recorría el cuerpo desde la punta de los pies. Las horas de sueño de la noche del lunes habían sido pocas, interrumpidas por el recuerdo recurrente de las manos de Damián, de su voz grave y de aquella confesión a medio susurrar, pero no sentía ni un rastro de cansancio. Al contrario: se sentía radiante, llena de vida, con la