67. INVESTIGACIONES
Fenicio se quedó en silencio observando a su amigo y jefe, lleno de dudas, miedos y vacilaciones. Era evidente que haber descubierto que Sofía lo engañó lo había perturbado grandemente. Por lo que debía hacer que se convenciera que solo lo había hecho con el asunto del pequeño. No sabía porque, pero él no desconfiaba de Sofía, nadie que mirara a su jefe como ella lo hacía, sería capaz de traicionarlo. ¿Pero, cómo convencerlo de la fidelidad de su asistente?
—López, ¿por qué no llamas a Imelda?