313. UNA FELICIDAD MERECIDA
También Elvira y Sir Alexander vivían esa emoción por primera vez. Con pasos respetuosos pero firmes, se unieron al círculo de abrazos que ahora parecía envolver a todos en un aura de unidad indestructible. Ese preciado momento que todos vivían por primera vez, parecía unirlos en una misma sintonía. La presencia de cada uno añadía una capa más de amor y conexión, tejiendo un lazo familiar que se sentía eterno e inquebrantable.
Era un testimonio vivo del amor y la fuerza de todos, un record