312. LA LLEGADAS DE LAS GEMELAS
Yavier se gira para mirar a las piernas de su hija viéndonosla como el líquido viscoso se deslizaba por ella. Su corazonistas late acelerado y el miedo se apoderó de inmediato. Pero tomó aire tratando de mantener la calma.
—Falta una semana, ven, déjame ayudarte —dijo Yavier, visiblemente nervioso.
—Papá, no siento dolores y puedo caminar. Por favor, avísale a César.
Sir Alexander, junto a Elvira, entraron en la sala con pasos apresurados, alertados por el mayordomo que había captado la urg