297. LA PARTIDA CONTINÚA
Javier lo miró con un gran amor y preocupación reflejada en su rostro. Se mantenía al lado de su hijo, firme como un bastión de solidez y veracidad. Javier al escuchar al joven Lord, colocó una mano sobre su hombro y lo apretó con fuerza, infundiéndole en silencio el coraje acumulado a lo largo de generaciones.
—Siéntate, después no podrás hacerlo hijo —le decía con cariño— Lord Henry va a estar bien.
—Padre, no conoces a mi madre como yo— le dijo Hanriet sin poder esconder su nerviosismo y