250. CONTINUACIÓN
Mía se sentó frente a ella, su expresión se tornó seria, casi severa. Le parecía que lo había visto en alguna parte, quizás entre las fotos que tenía Fenicio, pero estaba segura que no era la primera vez que lo observaba.
—Sofía, tienes que ser fuerte —se concentró en ella—. Javier te necesita ahora más que nunca y culparte no ayudará en nada. Además, no fue tu decisión sola. César podría haber insistido más si realmente no quería la gobernanta.
Sofía asintió lentamente, sabiendo que Mía t