249. REALIDADES
Por su parte el mayordomo Jeeves, aunque no escuchó todo lo que dijo Lady Sabina con claridad, si había escuchado lo suficiente para asegurar eso que le estaba preguntando su señor. No era por quitarse la culpa, porque ambos eran culpables de no reconocer en Javier, al hijo que había concebido con Lady Lorena y que se le parecía mucho.
Si tan sólo su señor se hubiese detenido un día a observarlo sin los deseos de venganza, se hubiese reconocido en su primogénito, pues éste había heredado su