235. NOCHE DE TENSIÓN
Recordó aquella noche, el engaño, el frío cálculo que lo había llevado a entregar a Sofía a manos de otro hombre en un lugar que destilaba desesperanza. Había sido un movimiento más en el tablero de su madre, una jugada en la que él había sido el ejecutor sin remordimientos. Y ahora, el destino parecía burlarse de él, enredándolo en una telaraña de su propia creación.
La sonrisa que se dibujó en su rostro no llegó a sus ojos. Era una expresión grotesca, una máscara de diversión ante el absurd